Nada de lo que vives comenzó con la realidad que ves hoy;
ni lo que te hace cantar o reír,
ni lo que te hace llorar.
Todo nació antes, en un plano más sutil: la energía.
Hoy solo estás viendo los resultados de tu propia creación.
¿Cómo llegaste hasta aquí?
Un pensamiento que se repitió.
Un deseo que no te atreviste a escuchar.
Una certeza que decidiste aceptar.
Un miedo que sostuviste en el tiempo.
Y un instante de inspiración al que sí le diste espacio.
Siempre estamos creando, despiertos o dormidos.
Creamos desde la forma en que habitamos la vida.
Creamos desde la fuerza y el sacrificio,
o desde la fluidez, la conciencia y la confianza.
La pregunta no es si estás creando, sino cómo eliges crear tu “siguiente” realidad.
La forma que eliges refleja la vida que vives. Y toda elección está bien; después de todo, son elecciones. Lo importante es recordar que siempre puedes volver a elegir.
La vida —el universo— responde a lo que sostienes con tu amor, tu luz, tus creencias, tus límites y también tus miedos. Todo eso termina expresándose en eso que llamas realidad. No como castigo ni recompensa, sino como coherencia: un fiel reflejo de la forma que eliges habitar.
Por eso tanto énfasis en ti.
Porque quien crea, mueve y transforma la energía eres tú.
Cuando no te apropias de tu ser, la vida se vive como obligación. Reaccionas. Cumples. Te adaptas. Y muchas veces te resignas. Poco a poco te conviertes en la consecuencia de la energía y las decisiones de otros.
“Mira lo que me pasó.”
“Mira lo que me tocó.”
Pero cuando te haces responsable —no desde la carga, sino desde la elección— algo cambia. La misma acción deja de pesar. La responsabilidad se vuelve poder. No porque controles la vida, sino porque te reconoces como creador de tu propio resultado. Vives con la certeza de que es tu energía la que mueve tu vida.
Tu vida es mucho más que una lista de tareas que cumplir.
Es un campo vivo de elecciones que ponen tu energía en movimiento.
Y en cada respiración, en cada decisión, incluso en el silencio, siempre estás moviendo tu energía.
La única pregunta es si “la vida” va a seguir moviéndote a ti…
o si a partir de hoy eliges moverla tú,
como el creador de tu propia vida.
Hoy decido
No necesitas cambiar toda tu vida hoy.
No necesitas resolver el año, ni el mes, ni siquiera la semana.
Empieza por esto:
Hoy decido cómo quiero mover mi energía.
Antes de una conversación.
Antes de responder un mensaje.
Antes de tomar una decisión, grande o pequeña.
Detente un instante y pregúntate:
¿Desde dónde estoy eligiendo esto?
¿Desde el miedo, la costumbre o la obligación…
o desde mi presencia, mi deseo y mi verdad?
No se trata de hacerlo perfecto.
Se trata de hacerlo consciente.
Tal vez hoy solo elijas una cosa distinta.
Y mañana otra.
Y sin darte cuenta, esa suma de pequeñas elecciones empieza a crear una realidad nueva.
No para el 2026.
No para “cuando todo esté listo”.
Hoy.
Porque la energía no espera.
Y la vida siempre responde al lugar desde donde eliges habitarla.





