Tu energía crea tu realidad.

Cómo alinear mente y corazón para crear bienestar

Vivimos en una época que confunde inteligencia con control.
Más información, más análisis, más razones para no equivocarnos.
Pero pocas veces nos detenemos a sentir desde qué energía estamos viviendo.

Muchas personas usan la mente para anticipar el error, minimizar el riesgo y justificar por qué algo no funcionará. A eso le llaman realismo. Sin embargo, cuando la mente opera desde la contracción, la energía se estanca y la vida pierde movimiento.

El problema no es pensar.
El problema es pensar desde una energía que se defiende.

Cuando eso ocurre, el cuerpo se tensa, la respiración se acorta y la presencia se reduce. Sin darnos cuenta, entramos en un modo de supervivencia sofisticado: correcto, razonable… y profundamente limitante.

Pero la mente no fue creada para cerrar posibilidades.
Fue creada para darles forma.

Cuando la energía se dinamiza y se armoniza con lo que deseamos vivir, la percepción cambia. Aparece espacio interno. La imaginación se activa. Y lo que antes parecía imposible empieza a sentirse accesible.

No se trata de forzar optimismo ni de negar la realidad.
Se trata de alinear la energía desde la cual observamos, decidimos y actuamos.

Porque la verdadera evolución no ocurre acumulando respuestas,
sino aprendiendo a mover la energía en coherencia con la vida que queremos crear.

Ahí la mente deja de construir celdas…
y comienza a diseñar universos.

Cómo alinear tu energía

No intentes entender esto con la mente.
Permítete sentirlo.

  1. Detente un momento.
    Cierra los ojos y lleva la atención a tu respiración.
    No la cambies. Solo obsérvala hasta que se suavice.
  2. Observa tu estado interno.
    Pregúntate en silencio:
    ¿Cómo veo mi vida hoy?
    No busques respuestas lógicas.
    Nota sensaciones, emociones, imágenes.
  3. Lleva la atención al corazón.
    Sin analizar, pregúntate con honestidad:
    ¿Cómo me quiero sentir el día de hoy?
    Deja que la respuesta aparezca como una sensación, no como una idea.
  4. Integra la mente.
    Desde ese sentir, permite que la mente se ponga al servicio.
    Pregunta con suavidad:
    ¿Cuál es el próximo paso para crear este bienestar?
  5. Actúa en pequeño.
    No busques grandes cambios.
    Elige una acción mínima, posible hoy,
    que honre la alineación entre corazón y mente.

La transformación no ocurre en el desgaste de los grandes esfuerzos,
sino en la constancia de los pequeños pasos.

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