Vivimos en una época que confunde inteligencia con control.
Más información, más análisis, más razones para no equivocarnos.
Pero pocas veces nos detenemos a sentir desde qué energía estamos viviendo.
Muchas personas usan la mente para anticipar el error, minimizar el riesgo y justificar por qué algo no funcionará. A eso le llaman realismo. Sin embargo, cuando la mente opera desde la contracción, la energía se estanca y la vida pierde movimiento.
El problema no es pensar.
El problema es pensar desde una energía que se defiende.
Cuando eso ocurre, el cuerpo se tensa, la respiración se acorta y la presencia se reduce. Sin darnos cuenta, entramos en un modo de supervivencia sofisticado: correcto, razonable… y profundamente limitante.
Pero la mente no fue creada para cerrar posibilidades.
Fue creada para darles forma.
Cuando la energía se dinamiza y se armoniza con lo que deseamos vivir, la percepción cambia. Aparece espacio interno. La imaginación se activa. Y lo que antes parecía imposible empieza a sentirse accesible.
No se trata de forzar optimismo ni de negar la realidad.
Se trata de alinear la energía desde la cual observamos, decidimos y actuamos.
Porque la verdadera evolución no ocurre acumulando respuestas,
sino aprendiendo a mover la energía en coherencia con la vida que queremos crear.
Ahí la mente deja de construir celdas…
y comienza a diseñar universos.
Cómo alinear tu energía
No intentes entender esto con la mente.
Permítete sentirlo.
- Detente un momento.
Cierra los ojos y lleva la atención a tu respiración.
No la cambies. Solo obsérvala hasta que se suavice. - Observa tu estado interno.
Pregúntate en silencio:
¿Cómo veo mi vida hoy?
No busques respuestas lógicas.
Nota sensaciones, emociones, imágenes. - Lleva la atención al corazón.
Sin analizar, pregúntate con honestidad:
¿Cómo me quiero sentir el día de hoy?
Deja que la respuesta aparezca como una sensación, no como una idea. - Integra la mente.
Desde ese sentir, permite que la mente se ponga al servicio.
Pregunta con suavidad:
¿Cuál es el próximo paso para crear este bienestar? - Actúa en pequeño.
No busques grandes cambios.
Elige una acción mínima, posible hoy,
que honre la alineación entre corazón y mente.
La transformación no ocurre en el desgaste de los grandes esfuerzos,
sino en la constancia de los pequeños pasos.





